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Nietzsche, el malentendido. Sobre el texto de Miguel Morey.


Nietzsche, el malentendido. Sobre el texto de Miguel Morey.
En este texto perteneciente al profesor de antropología filosofica de la universidad de Barcelona, Miguel Morey, que parte del capítulo de Ecce Homo: “Por qué soy un destino”, se interroga sobre la diferencia substancial existente entre los lectores verdaderamente pacientes y sus antagónicos perezosos, que dedican su tiempo a interpretar la obra del filólogo Dionisiaco apatriado nacido en Röcken [ex post dinamita].
Aquí el autor desenmascara la canallada oculta que implicó las difamaciones diversas sufridas por el genio solitario, basadas, fundamentalmente, en ideologías que no le correspondían y en un estado de salud, que haciendo honor a la verdad, no afecto el contenido y la finalidad de su obra.
El autor nos muestra a un filosofo asistémico, portador de un estilo propio & antitético al de Emmanuel Kant, que desde su particular cosmovisión del mundo fue realmente conciente de las características de los tiempos por venir en los dos siglos sub siguientes.
De todas maneras, desde mi humilde perspectiva de lector, el doctor Morey se equivoca al afirmar que Nietzsche no encontrará lectores desinteresados. Cierto es que los anarquistas, comunistas, fascistas y los nacionalsocialistas (pangermanistas) lo han utilizado y malinterpretado...; pero esa afirmación inductiva es falaz. Definitivamente no analizó la situación desde todos los prismas posibles.
Algunos individuos ya sabemos que ser Nietzscheano es imposible, que ser nihilista es imposible. Sabemos que Nietzsche despreciaba toda relación vinculante con las ideologías y los dogmas. Quienes lo interpretamos desinteresadamente sabemos que levantar su bandera* sería absurdo.

Die Fröhliche Wissenschaft

"Después de que Buda hubiese muerto, todavía se enseñaba su sombra durante siglos en una caverna, - una sombra enorme y espantosa. Dios ha muerto: pero tal como es la especie humana, quizá durante milenios todavía habrá cavernas en las que se enseñe su sombra. -Y nosotros- ¡también nosotros todavía tenemos que vencer su sombra!".

Die Fröhliche Wissenschaft. Friedrich Wilhelm Nietzsche.

¿QUIEN ERES TU?


Una hija se quejaba con su padre acerca de su vida y de cómo las cosas le resultaban tan difíciles. No sabía como hacer para seguir adelante y creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro.

Su padre, un chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre el fuego.

En una colocó zanahorias, en otra colocó huevos y en la última colocó granos de café.

Las dejó hervir, sin decir palabra. La hija esperó pacientemente, preguntándose qué estaría haciendo su padre.

A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un tazón. Sacó los huevos y los colocó en otro plato. Finalmente, coló el café y lo puso en un tercer recipiente.

Mirando a su hija le dijo: "Querida, ¿Qué ves?"; "Zanahorias, huevos y café" fue su respuesta.

La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias, ella lo hizo y notó que estaban blandas.

Después le pidió que tomara un huevo y lo rompiera. Luego de sacarle la cáscara, observó el huevo duro.

Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma.

Humildemente la hija preguntó: - "¿Qué significa esto, padre?"

Él le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: agua hirviendo, pero habían reaccionado en forma diferente.

La zanahoria llegó al agua fuerte, dura; pero después de pasar por el agua hirviendo se había puesto débil, fácil de deshacer.

El huevo había llegado al agua frágil, su cáscara fina protegía su interior líquido; pero después de estar en agua hirviendo, su interior se había endurecido.

Los granos de café, sin embargo eran únicos: después de estar en agua hirviendo, habían cambiado el agua.

"¿Cuál eres tú, hija?, Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿Cómo respondes?", le preguntó a su hija.

- ¿Eres una zanahoria que parece fuerte pero cuando la adversidad y el dolor te tocan, te vuelves débil y pierdes tu fortaleza?

- ¿Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable, con un espíritu fluido, pero después de una muerte, una separación, un contratiempo o un despido se ha vuelto duro y rígido? Por fuera te ves igual, pero en realidad ¿Eres amargada y áspera, con un espíritu y un corazón endurecido?

- ¿O eres como un grano de café? El café cambia al agua hirviendo, el elemento que le causa dolor. Cuando el agua llega al punto de ebullición el café alcanza su mejor sabor.

Si eres como el grano de café, cuando las cosas se ponen peor, tú reaccionas en forma positiva, sin dejarte vencer y haces que las cosas a tu alrededor mejoren, que ante cualquier adversidad que exista, siempre se encuentre una luz que ilumina tu camino y el de la gente que te rodea. Esparces con tu fuerza y positivismo el "dulce aroma del café".

¿Y tú?, ¿Cuál de los tres eres?

El Zen


Recuerdo la época en que no tenía visión (satori),
cada vez que oía la flauta mi corazón se afligía.
Ahora no tengo sueños vanos en mi almohada,
me limito a dejar que el flautista ejecute el son que le plazca.

(Fu, de T´ai-yüan. Ensayos Sobre Budismo Zen, del Dr. Suzuki)

Endorfinas: hormonas de la felicidad

Disminución de la ansiedad y una sensación de bienestar general son algunos de los beneficios que acarrea la producción de endorfinas en el cuerpo. Estimular la producción de éstas se presenta como uno de los mejores antídotos contra el estrés.



Ejercitarse, tener sexo, amamantar o simplemente reír son actividades que estimulan la secreción de endorfinas, hormonas producidas por la glándula hipófisis, también conocidas como "hormonas de la felicidad", ya que son las responsables de las sensaciones de satisfacción en el cuerpo humano, combaten el malestar y disminuyen las sensaciones de dolor.
Con un efecto muy similar a los llamados opioides- como la morfina o la heroína- las endorfinas logran su preciado resultado analgésico, ya que hacen que las señales de dolor no lleguen al cerebro, pero con la ventaja de que son sustancias naturales que surgen de nuestro propio organismo y no crean adicción como sucede con las drogas artificiales antes mencionadas.

¿Dónde están?


Las endorfinas cruzan el espacio llamado sinapsis entre las células cerebrales para estimular los receptores de las células vecinas. Básicamente se les encuentra en el cuerpo calloso del cerebro que es el núcleo de la mayor parte de las emociones fuertes como miedo, ira, amor y depresión; y en el tálamo medio que transmite al cerebro los impulsos de dolor que se generan en el cuerpo.
En este sentido, el endocrinólogo Julián Berdeja señaló a Punto Vital que “las endorfinas son capaces de inhibir las fibras nerviosas que transmiten el dolor, además de actuar a nivel cerebral, produciendo experiencias subjetivas como por ejemplo disminución de la ansiedad, sensación de bienestar, además de tener un efecto analgésico y sedante”, dijo el profesional.



¿Cómo actúan?


Pero, ¿Cómo logramos liberar estas hormonas? Cuando el cuerpo humano experimenta sensaciones de placer, derivadas, por ejemplo: de la ingesta de alimentos que nos agradan (chocolate), de las caricias, los besos o el sexo, instantáneamente se produce una liberación de endorfinas. Consecuentemente, el tránsito de estas hormonas en el organismo permite que el cerebro inhiba los mensajes de dolor o malestar.

En cuanto a la duración de la sensación de satisfacción que estas hormonas tienen en el organismo, el médico señaló que ésta puede durar entre 3 a 30 minutos. “El tiempo de acción de las endorfinas es relativamente corto y dependerá del tiempo que nos tomamos en realizar actividades que sean placenteras. Mientras más tiempo invertimos en degustar un plato que nos gusta o acariciarnos, más tiempo de acción tendrán las endorfinas en el cuerpo”.

En este sentido, un prolongado efecto de las endorfinas tiene ciertos riesgos, ya que el cuerpo necesita que se le avise si algo anda mal, por lo que permanecer constantemente en un estado de placer disminuye esa posibilidad.

Respecto de las actividades que fomentan la expansión de estas hormonas por nuestro organismo, el especialista estableció diferentes formas de estimular la producción de estas hormonas y, consecuentemente, sentirse mejor. A continuación, se presentan algunas de estas actividades:

Ejercitarse: Jugar fútbol, hacer gimnasia o andar en bicicleta elevan el nivel de estas hormonas. En realidad cualquier ejercicio de resistencia aumentan las endorfinas, generando la ansiada sensación de placer.

Sexo: Las relaciones sexuales, el encuentro de los cuerpos y la liberación de otros factores colaboran en la estimulación de endorfinas y quizás el modo más común y conocido de buscar el estado de felicidad.

Amamantar. La leche materna también contiene endorfinas que contribuyen al equilibrio emocional del bebé.

Amor: Estar enamorado produce una descarga de estrés; además contribuye a eliminar estados de depresión, ya que la mayor parte de los enamorados se declara feliz y en las nubes, sensaciones asociadas a la estimulación de endorfinas.

Tomar café: Dos horas después de ingerir una taza de cafeína el nivel de endorfinas sube.

Consumir chocolates: Diversos estudios han asociado este alimento con las sensaciones de placer y felicidad tras su consumo, por lo que a su vez se relaciona con la generación de endorfinas.

Las pocisiones para dormir determinan nuestra personalidad


Dormir es una actividad impresindible. Además de ofrecer un descanso, nos revela rasgos de nuestra personalidad según un estudio del Dr. Chris Idzikowski y colegas. Los resultados de sus investigaciones son los siguientes:

La posición ‘fetal’ con brazos y piernas encogidos presente en el 41% de las personas es la posición más común y son personas que tienden a ser duras por fuera pero de corazón sensible y susceptible, son tímidas al principio pero después se relajan, esta posición es dos veces más común en mujeres que en hombres.

La posición del ‘tronco’ (el 15%) –de costado con las piernas estiradas y los brazos rectos– indica una personalidad amigable y un poco despreocupada, le gusta estar entre gente, confía en extraños y puede ser ingenuo.

La posición del ’suplicante’ (el 13%) –de costado, piernas estiradas con los brazos al frente– revela a una persona abierta pero que puede ser desconfiada y cínica, lenta para tomar decisiones pero una vez que lo ha hecho, difícilmente la cambia.

La posición del ’soldado’ (el 8%) –la persona duerme horizontal sobre su espalda con los brazos rectos a ambos lados– son personas reservadas y tranquilas, enemigas del alboroto y establecen para ellos y los otros altos estándares.

La posición en ‘caída libre’ (el 7%) –horizontal sobre el abdomen con las manos sobre la almohada a ambos lados de la cabeza que está girada hacia un lado– es adoptada por personas usualmente descaradas, gregarias pero pueden ser arrogantes, hipersensibles y enemigas de las críticas o de las situaciones extremas.

posición en ‘estrella de mar’ (5%) –de espaldas, con las piernas extendidas y los brazos abiertos sobre la almohada a ambos lados de la cabeza– son buenos amigos, humildes, buenos oyentes y dispuestos a ayudar.

Los autores identificaron las posiciones comparando los rasgos de la personalidad con las preferencias al dormir y las posiciones más comunes, ellos explican que una vez que se adopta un estilo para dormir, este raramente es cambiado (solo 5% informó que les gusta cambiar de posición cada noche). Lo interesante es que en el sueño los rasgos de la personalidad detrás de las posturas son frecuentemente diferentes a lo que uno esperaría.